“Nos está dando una tregua”. Así explicaba esta mañana la delegada de Alcaldía de La Ina, Mónica Castellet, la evolución de la situación del Guadalete a su paso por la zona rural de Jerez después de varios días de lluvias interminables y de desembalses en los pantanos que han provocado que el nivel del río volviera a subir de nuevo hasta el límite de los 5,78 metros y a desbordarse.Leer noticia completa
“Claro que hay preocupación. Y es que esta vez, además de las lluvias y el desembalse en Bornos, por primera vez está llegando agua desde el embalse de Guadalcacín”.
Así se expresaban hoy a mediodía algunos vecinos de la zona rural de Jerez y trabajadores de fincas cercanas a la venta Cartuja, que formaban un grupo casi a pie de un Guadalete crecido, mientras observaban con cierta resignación el cauce del río que ha ido dejando a su paso campos de cereales inundados, casas y negocios anegados y carreteras cortadas en las que más de uno ha tenido hoy percances que podían haber derivado en tragedia.
Es lo que le ha ocurrido a un conductor hoy justo en el puente de la venta Cartuja, en la carretera CA-3113, hacia las 13.20 horas cuando trató de cruzar con su vehículo por una zona en la que a esas alturas ya se acumulaban nada menos que 1,7o metros de agua.
En un momento dado, el coche empezó a flotar y se ha empezado a inundar cuando el conductor pasaba bajo el puente de la autopista AP-4, por lo que el propio ocupante tuvo que llamar a los servicios de emergencias del 112 para que acudieran en su rescate.
Al lugar se desplazaron numerosos efectivos de Bomberos, la Guardia Civil, Policía Local, Policía Nacional, que se encontraron a la víctima refugiada en el capó del coche. De esta forma, los primeros procedieron a su rescate con arneses y salvavidas, para después sacar el coche, sepultado en el agua, con una grúa. La víctima se encontraba ilesa, aunque muy asustada.
Ante la crecida del río, que esta tarde seguía estabilizado en los 5,78 metros, se han cortado varias carreteras de la zona como la que lleva a La Ina o la de Las Pachecas, junto a las cuales algunas explotaciones agrícolas eran ya enormes balsas de agua. Como explicaba un mayoral de una de ellas, “el año estaba siendo bueno, hemos echado un dineral al campo en semillas para recoger el cereal, y ahora todo se ha perdido por culpa de la riada”. “Es una lástima porque se han perdido las cosechas”.
También se mostraban impotentes los trabajadores de la venta Cartuja, que tras la última inundación de hace varias semanas habían ya limpiado y preparado el salón de la planta baja para reabrir mañana al público, y que en la pasada madrugada han visto llegar de nuevo el agua por la nueva crecida del río. “Hoy está todo anegado de nuevo”, dicen señalando unas instalaciones con un suelo de agua de casi 40 centímetros entre los que se ven algunas mesas y sillas.
Los vecinos de las poblaciones de la ribera del Guadalete saben que no sufrirán inundaciones como las de 2010, pero en ocasiones “se nos acumula un metro de agua en la puerta y no podemos ni entrar no salir”. Algunos, como las cinco familias de Los Cejos del Inglés están desalojados desde ayer, y otros siguen en casa en calma tensa porque “ya nos han dicho que mañana sábado puede llegar una nueva avalancha de agua de los arroyos y por el desembalse que se sigue produciendo en los pantanos”.
Los vecinos de Los Cejos del Inglés llevan toda la semana “con el agua en la puerta” y miran a ratos al cielo, a ratos al río, a ver cómo evoluciona la cota. De momento, las cinco familias están en sus casas pero atentos a otra posible evacuación, que sería la tercera en apenas unas semanas.
“En vez de conejos, en mi finca hay peces enormes. Se puede pescar aquí”, explica una de las afectadas, Manuela Vargas. Los animales de estas parcelas -gallinas, pollos, cabras y caballos, principalmente- se han tenido que desalojar también en varias ocasiones por prevención y ahora sus dueños esperan noticias de los desembalses para saber qué hacer. La confluencia del agua desembalsada por el pantano de Guadalcacín (por primera vez en su historia) y por el de Bornos es la preocupación de este pequeño núcleo de población perteneciente a La Ina.
El pasado domingo recibieron el aviso de Protección Civil ante un eventual corte de la carretera de La Ina que, por fortuna, nunca llegó a producirse. “Mientras la carretera siga abierta -como está hoy- no deberíamos nosotros tener ningún problema”, explica la vecina.
Las cuatro familias que tuvieron que abandonar sus viviendas la pasada semana debido a una nueva crecida del río Guadalete se están planteando volver a casa a partir de hoy. Cada día acuden a sus parcelas a ver las consecuencias del agua y algunos ya han mostrado sus intenciones de regresar para recuperar cuanto antes la normalidad.
Cuando aún seguían limpiando y adecentando sus viviendas tras las últimas riadas, los vecinos de la zona conocida como Los Cejos del Inglés han vuelto a tener “una cuarta de agua” dentro de sus casas. Atendiendo la recomendación de desalojo, cuatro de las cinco familias abandonaron este pasado viernes sus viviendas ante la crecida prevista por el desembalse del pantano de Bornos. Aunque aún no han vuelto, esperan poder hacerlo pronto ya que el agua ha comenzado ya a retirarse.
Diez días después de que la cota del Guadalete superara el umbral de desbordamiento, los vecinos de la zona rural intentan recuperar la normalidad. El nivel del río ha ido descendiendo a buen ritmo en las últimas jornadas y ronda ya los cuatro metros y medio por lo que el caudal se encuentra ya en su espacio habitual. No obstante, sigue habiendo agua estancada en algunas zonas.
Gracias a la mejoría, ya se puede circular por la carretera de La Ina desde el fin de semana aunque sigue cortada al tráfico la vía de servicio de la A-381 junto a Las Pachecas.
Ante el nuevo episodio de inundaciones en el entorno del Río Guadalete, Ecologistas en Acción Jerez recuerda que las crecidas de los ríos son un fenómeno natural y que el problema está relacionado con la ocupación de las riberas y de las zonas inundables y la falta de control de las administraciones. El colectivo considera que la prevención es la mejor manera de evitar el problema, para lo cual es necesario proteger y ordenar la llanura del río Guadalete y garantizar el régimen de caudales ecológicos. Sin que ello suponga la realización de grandes obras de infraestructuras.
El Guadalete se ha vuelto a desbordar en la zona rural de Jerez, y de nuevo un fenómeno natural recurrente como son las crecidas de los ríos, se convierte en un problema social por la afección de estas a viviendas, infraestructuras y cultivos que se han desarrollado en los últimos lustros junto a las riberas y la llanura de inundación del río.
Ecologistas en Acción Jerez considera que el problema no está en la crecida del río en sí o en la gestión de los desembalses sino en la ocupación de las riberas y llanura del río, la falta de ordenación de las zonas inundables y el escaso control urbanístico de este espacio.
Igualmente, el colectivo recuerda que estudios recientes realizados por la Administración y la Universidad han puesto de manifiesto que uno de los principales problemas que tiene el río es la pérdida de capacidad hidráulica por el aporte extraordinario de sedimentos en el cauce. Estos sedimentos provienen en su mayor parte de las laderas puestas en cultivo en el tramo bajo de la cuenca del Guadalete y su llegada al cauce se ha favorecido por las prácticas agrarias intensivas, la roturación de laderas y la deforestación de márgenes de cauces y vaguadas.
El colectivo quiere reseñar que las avenidas ordinarias del río tienen múltiples funciones positivas, como el mantenimiento del cauce, la remoción de sedimentos, la conservación del bosque de ribera o la fertilización de las vegas. Sin embargo, la eliminación de las avenidas para acumular agua en los embalses con las que abastecer al regadío y las poblaciones, ha favorecido la acumulación de sedimentos, la progresión de vegetación en el interior del cauce y la ocupación de las riberas, y en definitiva, la pérdida de capacidad del río para evacuar las crecidas.
Frente a quienes plantean que para evitar las inundaciones hay que dragar el río, hacer obras de defensa, encauzamientos, canalizaciones o construir más presas, Ecologistas en Acción Jerez considera que las alternativas para minimizar el problema pasan por proteger la llanura de inundación y las riberas, cambiar las prácticas agrarias y recuperar el régimen de caudales ecológicos. El propio río, a través de los caudales de mantenimiento que se pueden desembalsar anualmente, es la mejor herramienta para recuperar la capacidad de desagüe de avenidas y la propia ribera.
Ecologistas en Acción Jerez manifiesta que de no hacerse un cambio en el modelo de uso y gestión del agua y la llanura de inundación del río Guadalete, el problema se seguirá reproduciendo de forma recurrente.
Salió el sol en Jerez este miércoles y los habitantes en la zona rural pudieron respirar tranquilos. Este jueves las familias desalojadas en Las Pachecas han comenzado los trabajos de limpieza en sus respectivas casas, aunque no creen que puedan volver a dormir a ellas hasta el próximo lunes. La cota del río Guadalete ha descendido hasta los 5,47 metros, más de 30 centímetros en las últimas 24 horas, por lo que la situación tiende a la normalización una vez que ha finalizado el temporal. Además, no se prevén lluvias de consideración en los próximos días.
María Romo se muestra aliviada porque “afortunadamente, en esta ocasión los daños materiales han sido mínimos. Solo ha habido algunas copas y otras cosas que se han roto por sacarlo todo deprisa, pero nada ha llegado a mojarse”. Esta vecina de Las Pachecas, cuya vivienda es de las primeras en verse rodeada por el agua en cada crecida, ya está adecentando su hogar para volver a la vida normal. Por surte, el agua no ha entrado más que en el lavadero y el pasillo esta vez. Sí hay otra vivienda en la que la crecida ha dejado una cuarta de agua. Así, María y cinco personas más siguen durmiendo en el centro de barrio de Las Pachecas.
Desactivado el plan de emergencia
La alcaldesa, María José García-Pelayo, como directora del Plan de Emergencia Municipal (PEM), ha desactivado a las 13 horas el operativo del mismo dada la normalidad apreciada en el descenso del caudal del río Guadalete, cuya cota se sitúa en 5,47 metros, y al estar totalmente controlada la situación por parte de los servicios operativos. La primera edil ha agradecido el esfuerzo de Protección Civil, Guardia Civil, Policía Local y Nacional y 112 en el dispositivo. También ha expresado su agradecimiento a Cruz Roja “por la disposición mostrada en los trabajos de prevención que se han llevado a cabo ante el posible empeoramiento de la situación en la zona rural”.
Como explican desde Las Pachecas, “aún hay agua en Los Llanos” aunque menos. Además de la de María Romo, otras cuatro familias más siguen desalojadas en Las Pachecas y La Corta, mientras que otras cuatro viviendas de Los Cejos del Inglés (en La Ina) tampoco están en condiciones habitables.
También siguen cortadas tres carreteras en la zona: la vía que va a La Ina a la altura del kilómetro 3 (lo que permite el acceso al puente de la Greduela y a la venta de La Carreta), la carretera hacia Las Calandrias y la vía de servicio de Las Pachecas.
La cota máxima de desborde del río Guadalete se alcanzó el sábado pasado con 6,05 metros. Hay que recordar que el límite del caudal para el desbordamiento es de 5,50. Actualmente la cantidad de agua desembalsada por el pantano de Bornos es de 100 metros cúbicos, habiendo llegado en los últimos días a más de 200.
El delegado territorial de Medio Ambiente, Federico Jiménez, ha comparecido en el pantano de Bornos para realizar una evaluación de la situación rural tras el temporal transmitiendo un mensaje claro: la Junta no va a invertir en infraestructuras de alto coste económico ni medioambiental dentro de zonas inundables. Así lo ha anunciado de forma literal, haciendo hincapié en que la solución para evitar futuros problemas pasa por el planeamiento municipal y no por obras de envergadura para evitar el discurrir de la naturaleza. “Las políticas de Europa no están orientadas a obras de presa ni canalizaciones de los ríos, sino a tirar del territorio. No tendría sentido colocar edificaciones en zonas que sabes que son inundables. La naturaleza es la que es, y no podemos doblarle el brazo al río”.
Desde esta perspectiva, ha puesto el acento en la prevención centrada no solo en ese planeamiento sino también en una herramienta indispensable como es el estudio de inundabilidad del Guadalete, que estará finiquitado en breve y que permitirá descubrir con bastante antelación cómo se comportará el río. Para todo ello, las distintas administraciones implicadas crearán un grupo de trabajo con el fin de analizar las medidas a adoptar para que se minimicen daños en la medida de lo posible y siempre con la vista puesta en los núcleos poblaciones que puedan verse afectados por las inundaciones.
Más allá de eso, el delegado tiene claro cuál será la prioridad: “Tenemos que garantizar el interés general y podemos decir que tendremos agua en toda la zona de la Bahía durante los próximos cuatro años, lo que es muy importante. No podemos por dos, tres, cuatro o cinco agricultores que tienen su cultivo al lado del río poner en solfa el abastecimiento de toda la zona gaditana”. El delegado del Gobierno de la Junta en Cádiz, Fernando López Gil, ha comparecido junto a Jiménez para anunciar que “la previsión es buena”, ensalzando la gestión llevada a cabo por los técnicos de los embalses que han logrado que la cuenca del Guadalete se sitúe en el 92% de su capacidad, lo que garantizará esos cuatro años de abastecimiento urbano y de riego. El delegado ha informado además de que se ha superado en un 400% la media de agua registrada por lluvias en los meses de marzo de los últimos 25 años, subrayando que los perjuicios “han sido mínimos y todos en zonas inundables”.
El director de Explotación de Embalses, Óscar Cortés, ha aportado datos del trabajo realizado por su equipo, que comenzó los desembalses el 25 de febrero gracias a la previsión meteorológica. Ello ha permitido que se haya estado desembalsando a un ritmo frenético (a un 250% más de lo habitual) lo que ha contribuido a reducir el caudal de los ríos en un 75%. Aún así, en el término municipal de Jerez han sido 370 las hectáreas de cultivo de regadío que han quedado inundadas; todas ellas, como insisten los delegados, ubicadas en la vega de inundación del Guadalete.