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“Hay que insistir en que la gente persiga sus sueños”

Javier López Menacho llega a la entrevista acalorado bajo su camiseta negra de Hoja de Ruta Rock, el grupo de su amigo de toda la vida, también jerezano, Rafa Caballero. Lleva bajo el brazo un ejemplar de ‘Yo, precario’, un título que le ha dado a conocer en toda España hace pocas semanas por las ácidas crónicas de su experiencia como trabajador por cuatro euros a la hora en los más variopintos trabajos. Pero escribir no es nada nuevo para él, lleva 15 años haciéndolo frente al papel en blanco y también frente a la plantilla de su blog ‘El espacio relatado’, alojado en REPORTEROS JEREZ.

-Estos días se habla mucho de ‘Yo, precario’ pero ¿cómo lo define su autor?

-Diría que es un libro de crónicas noveladas con una concepción de la narrativa en relación a lo que puede ser el nuevo periodismo o la crónica periodística pero con un trasfondo novelado. Cuando empiezo a hacer las crónicas estoy muy influenciado por Hunter Thompson, por Rodrigo Fresán, Martín Caparrós… una serie de autores que han llevado la narrativa tradicional al ámbito del periodismo con una primera persona espectadora capaz de analizar la realidad. Sabía que quería adaptar ese tono pero al estilo de Javier Cercas en ‘Anatomía de un instante’, novelando, que pareciera que uno está siempre como un personaje, viviendo la realidad de principio a fin. Todas las crónicas son cronológicas, hacen alusión al pasado reciente de las anteriores. Sí, es un libro novelado de crónica periodística, aunque ni siquiera sé yo muy bien lo que he creado.

-¿No lleva una sola gota de ficción?

-Nada. Lo único que hay es una especie de autobiografía de trabajos precarios. Ahí está analizado todo, desde un detalle hasta un retrato global del microcapitalismo más feroz y la difícil realidad que vive mucha gente, deambulando de trabajo en trabajo de semanas o meses. Al fin y al cabo vives sin estabilidad y sin la posibilidad de plantar lo que uno quiere ser en el futuro.

-Desde que salió a la venta, te han llovido las entrevistas en prensa, radio y televisión, ¿cómo vives el éxito del libro?

-Estoy abrumado por el eco mediático, viviendo un sueño del que no me quiero despertar y muy contento por el apoyo de amigos, conocidos, editorial y medios locales, que se han volcado. Estoy haciéndome un poco el cuerpo a que se opine de mí, que no estoy acostumbrado. Sí a que se opine sobre mi literatura pero no de mí como persona. Y estoy intentando evitar convertirme en un personaje mediático, porque yo no represento a nadie, a ninguna generación ni soy estandarte de nada: solo me represento a mí mismo. Pero el libro genera una gran empatía social porque, por desgracia, hay muchas personas que lo pasan mal y sufren los trabajos precarios y sentían que era necesario un testimonio de lo que están viviendo como  manera de reivindicar el trabajo digno. Es inevitable que las personas se sientan identificadas, no me molesta sino que me enorgullece, que sientan el libro como algo de lo que se tiene que hablar para mejorar las condiciones laborales.

-Has dicho en varias ocasiones que lo ideal sería que grandes directivos de empresas leyeran ‘Yo, precario’

-Tengo esa ilusión: que el libro llegue a la gente de arriba, que vean la difícil realidad laboral de muchos trabajadores y que les haga pensar, que sirva para que haya una conciencia social más grande y más solidaridad, y que se consigan las condiciones básicas de trabajo para un ser humano: que le dé para comer, para su casa y para tener acceso a la cultura, que es lo que hace que la sociedad evolucione. Mientra eso esté cubierto y el trabajo tenga buenas condiciones, perfecto. Ojalá sirva el libro para construir entre todos una realidad laboral más digna.

-¿Qué experiencia sacas de este maremágnum de entrevistas y reportajes?

-La primera es que soy un poco pardillo, contesto con absoluta honestidad y con total franqueza y me he visto utilizado por cierto tipo de prensa con una serie de titulares que no me gustaban. Buscaban más el morbo de la precariedad, cuánto cobro al mes, dónde vivo, cuál es ahora mi situación… ese no es el objetivo, aunque es cierto que he hecho una autobiografía y tengo que responder por lo que he escrito. El objetivo era que se hable del trabajo digno y de las condiciones laborales dignas para las personas, poner sobre la mesa la durísima y pueril realidad que sufren personas que están tituladas, que tienen formación de peso y que son una generación con muchas facultades. No es un problema mío, sino de la sociedad. Pero tengo que aprender a vivir con lo que he contado, no puedo lanzar la piedra y esconder la mano.

-La editorial Los libros del lince estará muy contenta

-Eso espero, tengo un gran feedback con Enrique Murillo y sé que está muy contento con este libro. Apostaron muy fuerte por él y han puesto toda su alma como editorial para que funcione pero nadie esperaba esto: que un autor novel, a la segunda semana de sacar el libro, encargue la segunda edición. Estamos todos my contentos: yo me siento parte de la editorial y la editorial se siente parte de mi proyecto literario, somos un equipo.

-Seguro que la muchos de los que compran el libro tienen trabajos precarios

-Sí, y yo muchas veces lo digo: el que no tenga para comprar el libro, que no lo compre, que lo compartan entre varios, que lo pida… Por desgracia, el libro es un producto de lujo y yo no puedo pedirle a alguien que cobra 400 euros al mes que se gaste el dinero en un libro. Sí que les pido difusión, que lo comente con los demás, que lo recomiende. Apoyar el libro es apoyarme a mí y a las apuestas arriesgadas de las editoriales por la literatura. Hay mucha gente que ha hecho un esfuerzo por este libro y eso es muy bonito. Me han escrito precarios que los están pasando mal y que tienen el libro. Qué les voy a decir, que ojalá que mejore su situación y que el libro genere una reflexión más intensa de este tema.

-Es ahora cuando el éxito está llamando a tu puerta pero eres escritor desde hace muchos años

-¿Qué es el éxito? Para un escritor es que lo lean. Yo lo he conseguido ahora pero escribo desde hace 15 años. No es nuevo para mí escribir ni hacer literatura. Sabía que tenía un buen libro en las manos pero uno no espera que le den primero el apoyo tan pronto ni esa repercusión mediática. Yo me sentía escritor mucho antes de que el libro estuviera en la calle, no me siento más escritor por el libro ni acabo de empezar a escribir.

-¿Cuándo te diste cuenta de que las ‘chococrónicas’ eran el principio de un libro?

-Empecé a escribirlas para mi blog. A la cuarta crónica una amiga me dijo que aquello era un libro y yo ya lo sabía. Me di cuenta de que tenía que buscar una estructura circular y literaria que le diera empaque a lo que estaba narrando para presentarlo a un editor y que reconozca un libro, no una serie de entradas de un blog. Las crónicas empiezan entonces a ser más sesudas, voy al trabajo pensando en qué voy a escribir después, aparte de trabajar, claro. Y empiezo a pensar en una estructura novelada pero con todas las técnicas de la crónica periodística. Entendí desde muy pronto que tenía un libro.

-¿Qué tienen de positivo los trabajos precarios?

-Me han servido para madurar mucho, reconocer dónde están los límites de mi digniddad como trabajador, qué soy capaz de aceptar y qué no, mis propias contradicciones. Siempre dije que no trabajaría para una compañía telefónica con la que lo terminé haciendo aunque buscaba otra manera de acercarme al cliente, pero es verdad que uno está entre la obligación de pagar el alquiler y sus propios límites morales. Si uno quiere conseguir una sociedad más justa e igualitaria, no puedes aceptar un salario de 4 euros la hora porque estás rebajando las condiciones laborales y contribuyes a que el sistema engulla los salarios dignos. Vive uno en continua contradicción y aprendí mucho, también a respetar trabajos que están en el extraradio del panorama laboral y apenas caemos en ellos. Pero están ahí y son duros, dignos, honrados. Es más honrado el que hace de mascota que el banquero que ha firmado unas preferentes para unos abuelitos. Fue un año duro en el que aprendí mucho.

-Finalmente, el precario consigue un buen trabajo

-Al final del libro consigo mi trabajo actual, de redactor freelance, y España gana la Eurocopa. Yo sabía que ganara o no España, el final del libro tenía que tener un poso de esperanza porque de alguna manera hayque insistir en que la gente persiga sus sueños antes de que se los quiten, no te pueden quitar los sueños y las ilusiones. Hay quien dice que el libro es triste y quien dice lo contrario, mi intención era esa.

-Después de la multitudinaria presentación en tu Jerez natal, ¿te has acostumbrado ya a firmar ejemplares?

-No estoy acostumbrado pero el otro día hice mi primera gran práctica. Tuve la suerte de presentar en el Ateneo, donde se portaron excepcionalmente conmigo y con mi familia. Vino mucha gente a la que tengo cariño y que tiene que ver con mi vida personal, y mucha gente que no conozco de nada y se llenó la sala. Era un día de Champions, había acto en la fundación Caballero Bonald… teníamos dudas y al final no se cabía. Me sentí profeta en mi tierra, que es muy complicado vivirlo, y sigo en una nube. Sé que estos días que he vivido en Jerez no los voy a vivir más, será un recuerdo maravilloso que me llevaré allá donde vaya. Estoy feliz.

-¿Qué es lo más bonito que te han dicho del libro?

-Unos amigos de Barcelona que se han ido a Reading me cuentan que es muy duro estar ahí, pero que haber conseguido publicar este libro y tenerlo en la calle les da esperanzas para seguir persiguiendo lo que quieren ser. Eso es precioso. Hay personas que descubrieron el libro casi por casualidad y les ha dado espranzas, se lo han prestado a personas desempleadas y les ha ayudado. Hay gente que se siente tan cercana que han comprado cinco o seis y los han regalado. No tengo palabras para los emails que me han llegado. Hay gente a la que no he podido contestar porque no he tenido tiempo pero lo haré seguro.

-Aún queda más promoción de ‘Yo, precario’ pero ¿tienes ya en mente nuevos proyectos?

-Tenemos la semana del libro y presentamos en Madrid, Valencia, Pamplona y seguramente Zaragoza. Me quedan aún un par de meses de promoción pero pero yo tengo mi idea de cuál va a ser mi próximo trabajo. Estoy ansioso porque pare todo y poder sentarme a escribir, lo que pasa es que sentimos que es el momento del libro y hay que seguir dándole empuje. Cuando terminen estos dos meses, que vuele solo porque es la gente la que lo hace volar. Sé que voy a hacer algo completamente diferente porque me siento muy expuesto con este tema. Si quiero hacer carrera literaria no puedo convertirme en personaje, tengo que ser un escritor. Debo guiarme por mi instituto literario y por lo que creo que tengo el deber de hacer, que son mis propias inquietudes. No voy a hacer un ‘Yo, precario II’. Me apetece un cambio radical. Escribir este libro no me agotó, lo que me está agotando por su intensidad es todo lo que estoy viviendo. El elogio debilita y tengo que aprener a dosificar eso, dar un paso atrás y con toda humildad seguir escribiendo desde las catacumbas, estar solo ante el papel. Estoy en el camino de eso.

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